viernes, 20 de julio de 2007

Hemofílico...

Dicese de la hemofilía que es una enfermedad atemporal y no contagiosa... menudo engaño.

Lo descubrí ante-ayer y es que la enfermedad parece estar muy extendida, sin ser la gente capaz de comprender la gravedad de la misma. Los médicos creen que su única cura consiste en suministrar sueros repletos de plaquetas que nos ayuden a taponar, y citatrizar las heridas. Pero la enfermedad parece haber mutado como si de un virus se tratase y ahora empieza a afectar al cerebro humano. No supone problema alguno mientras nuestra sensibilidad social permanezca intacta, pero en el momento en que alguna sacudida emocional nos zarandee...

Los efectos son variados pero existen algunos que se repiten con mayor frecuencia: ganas de llorar, echarse en cara algo que no hayamos hecho, perder el animo, exagerar las cosas, enfadarse/evadirse del/con el mundo, miedo a la gente...

Los jarabes suelen ser siempre a base de comprensión: silencios acompañados, sonrisas cálidas, llamadas inesperadas, chocolate con leche, duchas de más de media hora y monólogos del enfermo/a a altas horas de la madrugada...

El alcohol en estos casos puede ser más dañino de lo que parece, que lo se yo.