martes, 8 de mayo de 2007

Pobre de ti

No hace falta que comprendas esto, simplemente limitate a intentar sacar algo en claro de lo que tengo que decirte.
Esta idea no es el producto de un desengaño o una situación personal (y si lo es tampoco creo que sepáis sacar nada en claro).
Mi sustrato creo que solo fue la frustración social.
Y es que cada vez nos cuesta más decir cosas bonitas, a veces la vida nos enreda, para que pensemos que no merece la pena que las digamos, que ya todos las saben.
Creo que solo conozco a dos personas, dos de esas a los que los "te quiero, cariño, los guap@, los hermos@, los alma mia, bonit@" se les caen de los labios cada vez que los abren. Personas que hacen que no necesites otra realidad que la suya, personas que saben medir su tono de voz y deleitar hasta al más infeliz.
Como olvidarnos de los abrazos sin motivo, de los besos que no son rápidos, de los apretones de mano, las cálidas caricias y de las ruines cosquillas.
Lo inesperado y repentino, las sorpresas y los caprichos, ellos siempre parecen tener la puerta abierta...
No seas amargo, derrocha espontaneidad y no dejes que se cierre.

3 comentarios:

New Newyorker dijo...

Di que si, hay que ser mas abierto y libertino, que las caricias gustan a todos!

Anónimo dijo...

y q de verdad hay en ese comentario...cada vez más se da por entendido q las cosas ya se saben, y como dices, no está de más q a veces t las recuerden, con un beso, una caricia o una simple mirada... aunque yo no sea una de esas dos personas, se que n l fondo piensas en mi...jua jua
Muaks

D.Littlesand dijo...

Pero todo en su justa medida, que si se pasan de cursis vomita todo el mundo y no es plan.